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La importancia del color en el diseño del packaging

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El color, sin duda, es un factor esencial en el proceso de diseño de cualquier
packaging.

Aún así, los envases relacionados con el gran consumo son los más afectados en este
aspecto ya que están sometidos a los niveles más altos de competencia.
Destacar entre los demás productos del lineal no es tarea fácil y por eso hay que tener
en cuenta el color como componente esencial en el mensaje emocional de cualquier
envase.

En un primer momento el consumidor parece no reflexionar sobre el mensaje que se
transmite a través del color pero la realidad es que tiene un efecto subliminal en la
mente del consumidor
que ayuda a conseguir el resultado esperado.

El mensaje del color en el packaging:

Existe una especie de codificación tradicional que asigna una relación entre ciertos
colores y determinados productos.

Por ejemplo, el color blanco, azul y verde lo asociamos con productos de limpieza, los
marrones y dorados con la cerveza y los amarillos y rojos con productos cárnicos.
¿A qué se debe esta atribución? Es básicamente una apelación directa a la mente del
consumidor
que ya ha visto anteriormente estas atribuciones de producto-color y
perduran en su subconsciente.
Aún así estas codificaciones no son absolutas ya que no existe un único lenguaje
cromático en el mundo, y por eso se pueden utilizar diferentes colores con diferentes
finalidades.
Lo que tendremos que tener muy en cuenta para la elección del color en un embalaje
son los factores psicológicos y culturales del usuario al que nos dirigimos. Es vital una
buena estrategia de branding corporativo que nos permita determinar el camino y
elección correcta.

La misión de los colores en el packaging

Como hemos comentado anteriormente, la razón que nos impulse a escoger unos
colores u otros debe seguir la estrategia corporativa, pero también deberá cumplir con
los siguientes objetivos:

Llamar la atención de los usuarios potenciales del producto, al presentar una forma de envase diferente, original y rompedora que se potencia con el color escogido.

Crear un impacto visual mediante la psicología del color escogido.

Atraer al consumidor para que compre el producto y se fidelice con la marca.

Mantener su atención el mayor tiempo posible, de tal manera que la compra se materialice.

¿Qué significa cada color?

Es muy difícil atribuir un significado concreto a cada color, según el contexto pueden
transmitir emociones y sentimientos opuestos, incluso un mismo color puede reforzar
o deprimir un mensaje solo por el tipo de producto con el que vaya acompañado.

Aún así, según los principales expertos en branding corporativo, las connotaciones
cromáticas de cada color son las siguientes:

¿Hay que utilizar la codificación tradicional?

Aunque aparentemente pueda haber una codificación común para los colores, estos
pueden cambiar según la estrategia de posicionamiento o región donde queramos
desarrollar el producto. Por ejemplo, ¿quién hubieses pensado que el color lila podría
relacionarse con el chocolate? Gracias a la calidad de la marca y su estrategia de
comunicación, Milka consiguió, no solo posicionarse como un producto de alta
estimación, sino que otras marcas de este segmento quisieron imitar el mismo color en
sus productos.

Es verdad que podemos utilizar la codificación tradicional de los colores para
relacionarlos con el producto, pero también podemos ir más allá e imponer un nuevo
discurso impactante que produzca una fuerte identificación y diferenciación entre la
competencia.

Y si os fijáis, sucede lo mismo con la tipografía, otro elemento básico en el diseño del
packaging del cual os hablamos en el artículo anterior.

Entonces, ¿tu que crees? ¿Es mejor seguir la codificación de colores estándar para
transmitir el mensaje deseado al consumidor? o ¿vale la pena arriesgarse con algo
totalmente rompedor?