¿Qué es el packaging?

“Una carta de presentación para los productos”.

En su concepto más estricto, es todo aquello que forma parte y envuelve un producto para; proteger, conservar, transportar informar y vender un producto y está compuesto por envoltorios, etiquetados y envases de artículos comerciales. Este concepto nació hace muchos años en 1890 cuando la marca NABISCO comercializo su primer paquete de consumo. Y desde entonces ha ido tomando cada vez más importancia hasta convertirse en un factor fundamental de un producto o marca.

Pero el concepto de Packaging va más allá, está modalidad ha pasado de formar parte del producto a ser una modalidad de diseño o marketing, a través del diseño y la estrategia del Packaging de un determinado producto que ahora es capaz de despertar y generar un interés en el cliente. Transmitiendo la esencia y valores de la marca y otorgando personalidad al producto.

Pero esto solo sucede cuando el producto o la marca son avalados por un buen Packaging.

¿Pero qué es un buen packaging?

No todos los Packagings son buenos, funcionales y/o estéticos. La teoría está muy bien, pero a la hora de crear un Packaging es esencial no limitarse a los estándares básicos y tener la capacidad de ir más allá. Un buen Packaging es aquel que es perdurable más allá de la marca. La perdurabilidad del producto es la finalidad más importante de esta modalidad.

¿Cuántas personas distinguirían un bote de ColaCao sin que este llevara la etiqueta o el nombre de la marca? ¿Y una botella de Coca-Cola?

Esta es la clave para un buen Packaging, la perdurabilidad del artículo concreto. Es esencial que no solo sea un envoltorio para la marca o producto, sino que, además tenga la capacidad de transmitir un mensaje a los consumidores.

La finalidad del Packaging

La finalidad del Packaging es captar la atención de tu target en tan solo 2 segundos. Como ya hemos comentado el Packaging tiene la finalidad de ser un elemento perdurable
en el tiempo para la marca. No solo es un envoltorio; es una promesa de calidad y envía el mensaje que la marca quiere transmitir.

Es una carta de presentación del producto, donde con solo dos segundos el público debe decidir si mostrar o no interés por él, o si se decanta por nuestro producto u otro.

Las estrategias de Packaging

La finalidad del Packaging es captar la atención de tu target en tan solo 2 segundos. Cada segmento de la población tiene gustos y criterios muy diferentes. Para una buena estrategia de Packaging es necesario delimitar muy bien el target al que se enfoca el producto y a partir de allí analizar que gustos e intereses tienen.

Otro factor a tener en cuenta al crear un Packaging que marque la diferencia son las formas. Éstas son esenciales para destacar un producto por delante de los demás. Asimismo, es crucial no perder la funcionalidad del producto. Siempre es más atractivo un producto que juega con formas y texturas que uno que no lo hace. No obstante, y al igual que con el chocolate, es vital identificar al comprador antes de diseñar el embalaje. Un producto con detalles dorados no tendrá el mismo impacto en un segmento de la población con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años, como lo puede tener en uno de mujeres con edades comprendidas entre los 55 y los 65 años.

En conclusión, es aquí donde vemos que la magia y el potencial del Packaging es capaz de unir los ámbitos de la funcionalidad y la estética.

Para una marca, el Packaging del producto es su carta de presentación. La visualización de la marca tiene tan solo dos segundos para captar la atención de los usuarios y determinar la decisión final de compra; o como mínimo generar interés o fijación. Teniendo en cuenta este factor y sumando que el envoltorio es lo primero que se ve de un producto, podemos derivar y obtener una máxima: El Packaging es esencial para generar interés en los usuarios potenciales.

¿Quieres saber más sobre packaging? Lee nuestro artículo sobre “Marca blanca, creando valor mediante el diseño”

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